BLOG DE MASCOTAS

La crianza en razas pequeñas

 

El exceso de protección es un error que comenten de manera habitual los dueños de perros de razas pequeñas con sus mascotas. Las razas pequeñas como el yorkshire terrier o el chihuahua, que rara vez deben enfrentarse a una situación difícil como otras razas más grandes, porque siempre encuentran abiertos los brazos sobreprotectores de sus amos, pueden mostrarse ariscos y rebeldes con las reglas.

No permitas que tu perro de raza pequeña comparta contigo ciertas zonas como, sillones, camas… porque no le ayudarás a asumir su rol y empezarás a tener problemas como el marcado de territorio con su orina en esas zonas u otras de la casa, problemas de dominancia. Muchas veces confundimos a un perro de raza pequeña con un peluche y no lo es.

Los perros de raza pequeña necesitan también hacer ejercicio, por tanto, no te limites solo a paseos tranquilos, evita en la medida de lo posible que tu perro se suba a una altura importante, puesto que una caída desde muy alto podría lesionar o hasta romper sus patitas, muchas veces con los años estos perros sufren de displasia en sus caderas así que es mejor que evites que tu perro salte de zonas muy altas.

Los perros de raza pequeña suelen tener un carácter fuerte y adiestrarles puede ser todo un reto. También pueden tener un modo de ladrar sorprendentemente ruidoso; por eso es importante socializar a los perros de raza pequeña desde temprana edad, lo ideal es durante las 15 primeras semanas de vida, ya que, según los veterinarios, es cuando están más abiertos a nuevas experiencias y van formando su personalidad

La educación de un perro de raza pequeña debe ser igual que la de un perro de raza grande. Hay que educar, no consentir, y hay que respetar siempre la naturaleza del perro respetando su especie, no imponiendo los patrones de conducta de la nuestra, hay más tendencia a humanizar los perros de raza pequeña que los de raza grande. Esto es debido a un problema del propio propietario de tener la necesidad de tratar al perro como a un niño pequeño porque protegerle y consentirle le hace sentir mejor, pero no por ello, el perro es más feliz.